El dolmen neolítico de la Mota y algunos restos de la época romana demuestran que este territorio acogió una antigua población. Palol de Revardit tiene una superficie muy extensa de bosques suaves de pinos y encinas, hecho que, con la combinación controlada de edificaciones, conforma un paisaje natural privilegiado. El río Revardit, del cual ha cogido nombre el pueblo, atraviesa buena parte del municipio hasta desembocar en el río Terri. Más al sur encontrarás la riera Riudellots, también afluente del Terri, con el cual enlaza fuera de la comarca. Las pequeñas montañas que se ramifican desde la sierra de Rocacorba y Puig de Sant Dalmau son los referentes orográficos que rodean el municipio.