La pequeña población de Crespià se extiende a la orilla izquierda del Fluvià y conserva, del mismo modo que los municipios de su alrededor, un rico patrimonio prehistórico y monumental. El importante yacimiento paleontológico de Incarcal y su iglesia, de origen románico, así lo atestiguan. En Crespià probarás la mejor miel de la comarca, que los apicultores del pueblo se encargan de producir con todas sus cualidades.